El peligro de olvidar 50 años de labor social del Grupo Puntacana.

La estrategia de Abraham: empañar con promesas y ataques a Rainieri los 50 años de labor social del Grupo Puntacana

Por: Manuel Quiterio Cedeño


En estos días he escuchado las exposiciones de Abraham Hazoury y sus representantes prometiendo ponerse al día y expresar interés social en un Higüey olvidado durante sus más de 20 años de presencia en la zona, pero ahora busca apoyo social para su nuevo aeropuerto a 2 minutos de vuelo del que ya existe.

También escuché a Frank Rainieri relatar, en una reunión internacional, la historia del desarrolló de Punta Cana; plantear lo qué es la responsabilidad social de una empresa, y describir el aporte social del Grupo Puntacana. Abraham hace promesas que debería cumplir con o sin aeropuerto. Como higüeyano conozco la historia de mi región y no como cuentos.

Resumo a continuación lo dicho por Frank: “El desarrollo de Punta Cana ha tenido tremendo impacto en la economía del país y en especial en el desarrollo económico y social de Higüey. En el 2019 sólo el Grupo Puntacana (GPC) produjo para al Estado más de RD$15,783 millones en impuestos.

“A nuestra llegada en 1968, Higüey tenía 21,000 habitantes. Una comunidad pequeña y tradicionalista dedicada a la ganadería con escaso desarrollo. Hoy con más de 200,000 habitantes es la ciudad con el más bajo índice de desempleo y mayor ingreso per cápita.

“La región inició su desarrollo casi sin presencia del Estado. El sector privado invirtió para crear servicios: energía, agua potable y saneamiento, carreteras, hospitales, escuelas y otros. La presencia del Gobierno comenzó a sentirse en el 2010 cuando inició la construcción de la nueva red vial.

“Sin lugar a dudas, Grupo Puntacana en sus 50 años de existencia ha contribuido a crear el polo de desarrollo más pujante en la historia económica moderna de la nación.

“Creemos que el éxito empresarial debe ser acompañado con la responsabilidad social. Con este sentido de compromiso creamos desde nuestro inicio en 1971, la primera escuelita de esta remota región para 12 alumnos. Actualmente, GPC construyó y sostiene tres centros educativos con más de 1,200 estudiantes.

“Nuestra policlínica de atención primaria, única en la zona, con apoyo del Ministerio de Salud y la Universidad de Virginia Tech, brinda atención médica y medicamentos básicos gratuitos a unas 150 personas de la comunidad diariamente, porque nuestros empleados tienen su seguro de salud.

“Construimos y sustentamos el Centro Pediátrico Oscar De la Renta que atiende prácticamente gratis a los niños necesitados de la zona. Hace un año, justo antes de la pandemia, inauguramos el CEDI, único centro en la región para niños especiales, que operamos igual que los otros centros médicos. También estamos desarrollando un proyecto de 8 mil 600 apartamentos de interés social con precios asequibles al personal de menores ingresos.

“Con esta visión, además de hoteles, marina, campos de golf, aeropuerto, energía eléctrica, urbanizaciones y bienes raíces turísticos, el GPC cuenta con la Fundación Grupo Puntacana, responsable de una reserva natural y del Centro de Sustentabilidad y Biodiversidad, en el cual participan renombradas universidades nacionales e internacionales como INTEC, Harvard, Cornell, Virginia Tech, y Columbia University. Desarrolla proyectos en favor de la ecología y la fauna terrestre y marina. Nuestro proyecto de siembra de corales ha sido replicado en otras zonas del país y en la región. También, con las mujeres creamos proyectos artesanales y con la comunidad desarrollamos docenas de instalaciones deportivas y educativas”.

Esta emergente preocupación social de Hazoury, es quizás otro logro de Frank. Hazoury debe acelerar, para recuperar su ausencia social. No es fácil emular a Frank.

NOTAS. Conocí a Abraham cuando utilizó a CICOM para asesorar la puja para ganar la administración de los aeropuertos estales. Interesante historia. Ganó y el contrato llegó al Congreso. Yo sustentaba como estrategia obtener el apoyo de la sociedad. Otros colaboradores más prestantes sugerían, hacer “arreglos” con los congresistas.

Terminado el proceso no fui incorporado como asesor de AERODOM en la gestión de los aeropuertos. Apoyé en su etapa inicial ese proyecto, al igual que lo hice con la etapa inicial de Cap Cana. Ambos casos no terminaron bien, pero la venta de AERODOM fue un éxito económico.

En enero del 2020 nos encontramos en el aeropuerto Las Américas. Hablamos como amigos. Puso el tema Frank Rainieri. Dijo con gran énfasis que destruiría el “mito Rainieri” ante la sociedad, y otras expresiones descompuestas. Le respondí: No eres mi cliente, pero permíteme darte una breve asesoría: “ese no es el lenguaje apropiado para un empresario”. Asintió, pero al parecer –por todo lo que hace- desde entonces, su estrategia para tener un aeropuerto en Punta Cana, no es una sólida justificación técnica y de la necesidad del proyecto.

Parece empeñado en cumplir la amenaza de ese día, y su campaña se centra en detractar a Frank y al Grupo Puntacana. Peor aún, “hace arreglos” con algunos grupos para crear “organizaciones” y “líderes” que lo apoyen. Muestra: un reciente documento, publicado espacio pagado, contra Frank firmado por 30 “organizaciones”, del Este, de las cuales 16 eran representadas por 5 de sus nuevos amigos. Uno de ellos firmaba como cabeza de 10 de esas “entidades”. Otros son desconocidos.

Quizás la parte buena de su batalla es que sus aspiraciones por su tercer gran negocio en el país (después de AERODOM y CAP CANA), lo han ayudado a descubrir que Higüey y sus gentes existen. Ojalá cumpla y que si logra el aeropuerto sus nuevos amigos no vean repetir la experiencia de AERODOM. Cuando el proyecto comenzaba a tomar velocidad, lo vendió y se fue con su historia a otra parte.

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