Domingo Ortiz Vizcaíno ¿Profesor o Maestro?

Por Héctor Manuel Solimán Rijo

A mediados del siglo pasado, un ciudadano vino de San Miguel, sector emblemático de la conformación urbana de la ciudad Primada de América, a la Villa Salvaleón de Higüey, compuesta por una reducida población de escaso desarrollo económico, social, político y urbanístico…donde el 60% residía en la zona rural y el 40% en lo que podría llamársele villa o ciudad en formación; en modestas casas construidas en su mayoría de madera criolla y techo vegetal (cana y yagua), sus calles con poca iluminación, con unos tres barrios: El Centro, Cambelén y El Tamarindo y otros en formación, así como también un Parque Central alrededor de uno de los templos más viejos de América: la Iglesia San Dionisio; Un Centro de Maternidad, dos Médicos, algunos practicantes, virtuosas comadronas, dos escribanos públicos (notarios), pocos profesionales del derecho, una escuela primaria y un liceo sin terminar, una pequeña actividad comercial, etc., venir aquí a residir, no hay que hacer muchos análisis para entender que era un contrasentido; es por eso que de manera muy atinada decía en su homilía el Sacerdote Jorge Reyes al oficiar la misa de cuerpo presente en la Iglesia de San Martín: «sencillamente para el Profesor Vizcaíno en esa época “ERA COMO CAMINAR HACIA ATRÁS”.

En ese escenario, llega desde San Miguel a la entonces Villa Salvaleón de Higüey, para nunca dar marcha atrás, un joven erguido, recto como una palma quisqueyana, de mirada y personalidad impresionante, con una espontánea y singular marcha deportiva cuasi perfecta, de una natural cadencia rítmica del músico que sin proponérselo, traía en su ligero interior equipaje.

Con su arribo se inicia la institucionalización de la educación física y recreación en las escuelas públicas, e inmediatamente fueron llevadas a los pocos colegios privados de la época (colegio de Las Monjas, colegio de Padua, colegio Orfelina Pilier, entre otros.

Es el organizador de las primeras competencias deportivas, de los juegos intramuros, tanto en las escuelas públicas como privadas. 

Es el precursor de los juegos campesinos, de las competencias en las fiestas patronales de Higüey (corrida en saco, la competencia de la soga, la aparada de huevos, el palo encebao, entre otros.

La pasión del profesor y maestro fueron las competencias olímpicas (correr, lanzar y saltar), disciplinas deportivas que transmitió con mucho tesón y vehemencia a todas las generaciones atléticas de la provincia La Altagracia, claro, esto tiene su explicación en que en su juventud fue uno de los atletas de mayores lauros a nivel nacional en las excitantes carreras de los CIEN Y DOSCIENTOS METROS PLANOS, colocándose como uno de los más destacados atletas olímpicos dominicanos de esa disciplina.

También, enseñó disciplina como el volibol, basquetbol, béisbol, softbol,  entre otras.

Este insigne educador tiene el mérito de haber forjado y estimulado de una u otra manera, todos los profesores de educación física y recreación que lo sucedieron: ROBERTO ISAMBERT, FRANK MELO (F), CARLOS LEGEL (F), SEVERO CEDEÑO, JORGE LUIS GOMEZ, LUIS DEL ROSARIO GUICHA (F), PROF. PACHO DE LÓN.

Este ilustre del atletismo y los deportes, es el que le presenta como ejemplo a toda la comunidad deportiva de Higüey, a figuras relevantes, todos miembros del Salón de la Fama e Inmortales de los deportes de la RD, glorias como CAPEJÓN DÍAZ, ROQUE NAPOLEÓN MUÑOZ, ALBERTO TORRES (EL GRINGO), FELIPE ROJAS ALOU, HORACIO VERAS, PROF. ARTURO MORALES, PROF. TOMAS BINET, PROF. BANAHILMA.

Todas esas celebridades del deporte dominicano le reciprocaban un cariño, afecto, respeto, reverencia y admiración que siempre quiso compartir el profesor y maestro Vizcaíno con los altagracianos.

Se convirtió en una especie de influencer, construyendo una familia, al lado de su compañera de viaje la maestra TERESA LUGO, admirada por toda la sociedad:  Sus hijos TUMMY, NIAR, BENIGNA AMINTA, NIÑO Y WILLY son una muestra de conducta ciudadana que nos enorgullece a todos.

Hoy, se cumplen nueve días de la partida física de DOMINGO ORTIZ VIZCAíNO, dentro del marco de esta tradición católica y su profesión mariana, quiero hacer una reflexión, sobre la sagrada condición de PROFESOR Y MAESTRO.

El PROFESOR tiene una tarea importante en la sociedad: ENSEÑAR.

EL MAESTRO tiene el consagrado ministerio y la más alta y noble tarea de “EDUCAR”.

Al primero la sociedad le paga un salario; en cambio, EL MAESTRO por educar no cobra un salario, porque su labor es tan elevada y tan cara que la sociedad sólo puede  pagarle con el reconocimiento a su obra, la cual trasciende los tiempos y se perpetúa de generación en generaciones.

EL PROFESOR consume su salario, EL MAESTRO al educar su pago es LA HONRA del deber cumplido, que es un bien intangible, insuperable, inatacable, incuestionable, inembargable,…que nadie puede sustraer.

Nosotros los altagracianos con DOMINGO ORTIZ VIZCAÍNO, tuvimos el privilegio de tener la suma de un verdadero PROFESOR Y MAESTRO. 

Es por eso, que podemos afirmar que: VIZCAINO NO HA MUERTO, SOLO ESTA DE REGRESO A CASA.

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