En la provincia de Azua más de 1,500 estudiantes llevan tres semanas sin recibir clases debido a un paro convocado por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP).
La principal demanda de la ADP es el nombramiento de 155 docentes que se encuentran en el banco de elegibles, después de que solo cuatro fueran nombrados en una reunión con las autoridades del Ministerio de Educación (Minerd).
Otras exigencias de la ADP incluyen mejoras en el desayuno, comida y merienda escolar, ya que según el Ministerio de Salud Pública, el 48% de los estudiantes tienen diabetes debido a la mala calidad de la comida escolar.
También cuestionan la receta alimenticia y el menú escolar diseñados por el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie), argumentando que los niños no están acostumbrados a esa comida.
Además, la ADP exige la terminación y ampliación de algunos centros educativos, como la Escuela José Francisco Peña Gómez, que actualmente tiene secciones de clases en casas particulares y pronto enfrentará pruebas nacionales.
Randy Brito, presidente de la ADP en Azua, expresó su pesar por los estudiantes, a quienes se les ha arrebatado el derecho fundamental a la educación. Sin embargo, aseguró que la ADP está luchando por una educación de calidad y a tiempo para los estudiantes. Así mismo pidió disculpas a los padres de los alumnos, y recordó que lo que están haciendo es reclamar el nombramiento de los maestros para que sus hijos puedan tener una educación de calidad y a tiempo.
«Estamos reclamando una educación de calidad y que los niños, cuando visitan una escuela, tengan quien los reciba y les dé el pan de enseñanza cada día», (enfatizó el dirigente).
Por otro lado, las autoridades del Minerd calificaron el paro como «político» y expresaron su decepción por las constantes huelgas de la ADP, que afectan a los estudiantes y impiden que reciban clases con normalidad.
El director regional, Jorge Antonio de los Santos, y el director distrital, Víctor Araujo Cabral, representantes del Ministerio de Educación en Azua, manifestaron su decepción por «las constantes huelgas que realiza la seccional de la ADP», calificándolo como un paro político.
Declararon que estas acciones afectan a los estudiantes, impidiendo que éstos reciban clases con normalidad. Denominándolas como «inaceptables» porque el derecho a la educación de niños y niñas se afecta constantemente sin justificación.
Para el lunes se espera una reunión entre la ADP y las autoridades para tratar las exigencias y encontrar una solución al conflicto. Mientras tanto, unos 1500 niños llevan casi un mes sin poder coger sus clases.
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